PÁGINAS Y PLUMA
| POEMAS 3 y 4 |
3. “NEGRO SELLO”
4. “CLAMORES ETERNOS”
POEMA 3
NEGRO SELLO
Despertar no quiero todavía
de este dulce sueño envenenado,
más el llanto de mi melancolía
protestar le hace a mi pecado.
Abrir los ojos para ver algo de nada,
da más asco que ver del mundo su inmundicia,
sufrir prefiero mil veces una bofetada,
que llorar con ácida amargura mi malicia.
Ofrecer pienso una copa de buen vino,
a éstas, mis entrañas que se destruyen,
más si no tengo para mí, cariño,
de mí estaré siempre viendo cómo huyen.
Embellecer el casi caos de mi vida,
es mi ilusión todavía no perdida,
pues aún mis años no lamentan,
mis locuras que casi a diario me atormentan.
Arrancar deseo este negro sello,
de algo aún más negro todavía,
es mi alma, hermano, que olvidó lo bello,
sin pensar que un corazón ésta tenía .
Diciembre, 1987
POEMA 4
CLAMORES ETERNOS
Al pie de este epitafio
donde mortalmente herida mi alma yace,
lloro en silencio penas
de cuánto mal el dañino mundo hace,
contando las condenas
de algún miserable ser que ayer nace.
Lágrimas son en vano,
pues aún cubierta estás de indiferencia,
qué poco es mi perdón
para ti, que ruego con insistencia,
no des un galardón
a mi alma, tan sólo algo de clemencia.
¿Dónde, oh, maldito cuerpo
he de encontrar para ti, sepultura?
Si al cielo te elevare,
feliz de ti, en la gloria de la altura, si al seol yo te bajare,
desgracia para ti y aún más: locura.
En un vivir eterno
pueden mil ángeles acompañarme,
más hoy, lloro y lamento
por no desear con blancura empañarme
por santo firmamento,
que en esta tierra no quiso extrañarme.
Estos versos yo canto,
como quien con hondo llanto consuela,
una agonía, una tristeza o pena
y puedo yo reír, aunque a mí me duela,
arrancarme esta vena
que junto a mi alma de esta tierra vuela.
Reír no te he visto hoy,
qué poco alegre estuviste aquel día,
la tristeza en tus ojos
es momento de muerte que afligía
de tu alma los despojos,
más tú, le hubieras hecho compañía.
Soñé contarte mi alma,
que quise por ti algún día cambiar,
más por mucho hoy me afano,
el tiempo es venido y quiero pensar
que hoy mi intento no es vano
de poderte con amor resucitar.
Es mucho mi llorar y
quise que esto no ocurriera jamás,
pero es mi llanto puro
que incomprensible es para los demás,
más de algo estoy seguro:
en esta tierra, no voy a llorar más .
Enero,1988
POEMA 3
NEGRO SELLO
Despertar no quiero todavía
de este dulce sueño envenenado,
más el llanto de mi melancolía
protestar le hace a mi pecado.
Abrir los ojos para ver algo de nada,
da más asco que ver del mundo su inmundicia,
sufrir prefiero mil veces una bofetada,
que llorar con ácida amargura mi malicia.
Ofrecer pienso una copa de buen vino,
a éstas, mis entrañas que se destruyen,
más si no tengo para mí, cariño,
de mí estaré siempre viendo cómo huyen.
Embellecer el casi caos de mi vida,
es mi ilusión todavía no perdida,
pues aún mis años no lamentan,
mis locuras que casi a diario me atormentan.
Arrancar deseo este negro sello,
de algo aún más negro todavía,
es mi alma, hermano, que olvidó lo bello,
sin pensar que un corazón ésta tenía .
Diciembre, 1987
POEMA 4
CLAMORES ETERNOS
Al pie de este epitafio
donde mortalmente herida mi alma yace,
lloro en silencio penas
de cuánto mal el dañino mundo hace,
contando las condenas
de algún miserable ser que ayer nace.
Lágrimas son en vano,
pues aún cubierta estás de indiferencia,
qué poco es mi perdón
para ti, que ruego con insistencia,
no des un galardón
a mi alma, tan sólo algo de clemencia.
¿Dónde, oh, maldito cuerpo
he de encontrar para ti, sepultura?
Si al cielo te elevare,
feliz de ti, en la gloria de la altura, si al seol yo te bajare,
desgracia para ti y aún más: locura.
En un vivir eterno
pueden mil ángeles acompañarme,
más hoy, lloro y lamento
por no desear con blancura empañarme
por santo firmamento,
que en esta tierra no quiso extrañarme.
Estos versos yo canto,
como quien con hondo llanto consuela,
una agonía, una tristeza o pena
y puedo yo reír, aunque a mí me duela,
arrancarme esta vena
que junto a mi alma de esta tierra vuela.
Reír no te he visto hoy,
qué poco alegre estuviste aquel día,
la tristeza en tus ojos
es momento de muerte que afligía
de tu alma los despojos,
más tú, le hubieras hecho compañía.
Soñé contarte mi alma,
que quise por ti algún día cambiar,
más por mucho hoy me afano,
el tiempo es venido y quiero pensar
que hoy mi intento no es vano
de poderte con amor resucitar.
Es mucho mi llorar y
quise que esto no ocurriera jamás,
pero es mi llanto puro
que incomprensible es para los demás,
más de algo estoy seguro:
en esta tierra, no voy a llorar más .
Enero,1988


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