PÁGINAS Y PLUMA

| POEMAS 3 y 4 |

3. “NEGRO SELLO”

4. “CLAMORES ETERNOS”

- José Villacorta Olano -





POEMA 3

NEGRO SELLO 

Despertar no quiero todavía

de este dulce sueño envenenado,

más el llanto de mi melancolía

protestar le hace a mi pecado. 

 

Abrir los ojos para ver algo de nada,

da más asco que ver del mundo su inmundicia,

sufrir prefiero mil veces una bofetada,

que llorar con ácida amargura mi malicia.

  

Ofrecer pienso una copa de buen vino,

a éstas, mis entrañas que se destruyen,

más si no tengo para mí, cariño,

de mí estaré siempre viendo cómo huyen.

  

Embellecer el casi caos de mi vida,

es mi ilusión todavía no perdida,

pues aún mis años no lamentan,

mis locuras que casi a diario me atormentan.

  

Arrancar deseo este negro sello,

de algo aún más negro todavía,

es mi alma, hermano, que olvidó lo bello,

sin pensar que un corazón ésta tenía .

Diciembre, 1987

  



 

  

POEMA 4 

CLAMORES   ETERNOS 

Al pie de este epitafio

donde mortalmente herida mi alma yace,

lloro en silencio penas

de cuánto mal el dañino mundo hace,

contando las condenas 

de algún miserable ser que ayer nace.

  

Lágrimas son en vano,

pues aún cubierta estás de indiferencia,

qué poco es mi perdón

para ti, que ruego con insistencia,

no des un galardón

a mi alma, tan sólo algo de clemencia.

  

¿Dónde, oh, maldito cuerpo

he de encontrar para ti, sepultura?

Si al cielo te elevare,

feliz de ti, en la gloria de la altura, si al seol yo te bajare,

desgracia para ti y aún más: locura.

  

En un vivir eterno

pueden mil ángeles acompañarme,

más hoy, lloro y lamento

por no desear con blancura empañarme

por santo firmamento,

que en esta tierra no quiso extrañarme.

  

Estos versos yo canto,

como quien con hondo llanto consuela,

una agonía, una tristeza o pena

y puedo yo reír, aunque a mí me duela,

arrancarme esta vena

que junto a mi alma de esta tierra vuela.

  

Reír no te he visto hoy,

qué poco alegre estuviste aquel día,

la tristeza en tus ojos

es momento de muerte que afligía

de tu alma los despojos,

más tú, le hubieras hecho compañía.

  

Soñé contarte mi alma,

que quise por ti algún día cambiar,

más por mucho hoy me afano,

el tiempo es venido y quiero pensar

que hoy mi intento no es vano

de poderte con amor resucitar.

  

Es mucho mi llorar y

quise que esto no ocurriera jamás,

pero es mi llanto puro

que incomprensible es para los demás,

más de algo estoy seguro:

en esta tierra, no voy a llorar más .

Enero,1988

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