PÁGINAS Y PLUMA

 

| POEMA 11 |

11. “UN TRIBUTO A LA ETERNIDAD”


- José Villacorta Olano -


UN TRIBUTO A LA ETERNIDAD

Un día como hoy, uno de
septiembre, exactamente
hace un año, levantaste madre
mía, tus hermosas, nacaradas
e inmaculadas alas hacia tu
gran encuentro celestial con
nuestro Creador, afluyendo a
su impostergable llamado hacia
aquella Patria Divina... hacia
aquella eternidad infinita.

No imaginé jamás que te irías tan
pronto, pues todavía tenías tanto
por hacer en esta tierra y estabas
aún tan fuerte como siempre y
tan hermosa como nunca a tus 88
años de edad.

Es la vida tan efímera como
liviano es el viento y como las
hojas marchitas que caen en los
otoños de nuestra existencia; es
nuestro ser, una fugaz estrella
en el infinito; un sonido rápido y
acompasado; una tenue neblina
que hoy está y mañana se
desvanece.

En cierta oportunidad denoté
que, la vida es un regalo del Ser
más alto y sublime, la vida es un
espacio, un tiempo y un lugar en
la sombra de nuestra existencia;
hoy, que ya no nos acompañas,
siento la necesidad de expresar
que, nuestra "no existencia y no
permanencia" en esta tierra, es el
más grande regalo que el Ser más
alto y sublime, pueda darnos.

Extremadamente fugaz, volátil
y etérea es nuestra vida, hoy
estamos y quizás mañana no.

En la profundidad y en la
inmesidad de mis sentimientos,
por ti madre mía, al Todopoderoso
una plegaria elevo, con un raudal
de lágrimas en los ojos y un
doloroso llanto en mi garganta.

En este mundo no hay dolor
mas profundo que perder a un
ser querido, mucho más si es
una madre, más aún, una madre
como tu fuiste para mí y para
mis hermanos quienes también
sienten tu partida hacia el Gran
Trono Divino Celestial.

Madrecita linda, gracias, gracias,
porque desde antes de nacer me
amaste, desde que estuve en tu
vientre tuviste un inmenso amor
para con tu hijo, gracias por los
nueve meses que me abrigaste al
calor de tu ser y me formaste y
moldeaste según las indicaciones
de nuestro Creador.

Hoy, me he quedado solo con mis
pensamientos; me he quedado
solo con tus recuerdos; solo,
esperando abrazarte... pero no
puedo hacerlo, no puedo decirte
que te extraño y te amo con todo
mi corazón, con todas mis fuerzas,
quiero abrazarte pero ya no estás,
ya no estás para decirte cuánto te
amo, cuánto te quiero y cuánto te
amé desde que vine a este mundo.

Un silencio acompasado hay en
mi alma, un silencio eterno de
respeto y admiración hacia la
mejor madre del mundo, que me
dio su vida, su tiempo, sus noches
en vela, su cariño, su amor,
sufrimientos y desvelos.

Amo eternamente el mar desde
niño y desde hoy, la brisa y las
olas me traerán tu perfume, tus
recuerdos, tu mirada y tu sonrisa
de siempre. Estaré por siempre
deseoso de vivir a tu lado como
siempre, caminar y conversar
contigo y compartir la vida entera
que alguna vez me diste. Gracias,
oh Dios, por alumbrar el sendero
de mi amada Madre hacia la más
bella eternidad contigo.

Madrecita linda, te amaré
por siempre y eternamente.
"El final del camino en esta
tierra es sólo el comienzo de
la Eternidad con Dios".

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